Nuestro Proceso

Sólo el mejor tequila 100% de agave


Siembra y jima


El proceso de elaboración del tequila se inicia cuando los hijuelos del agave de variedad azul son plantados. Tomará siete años para que el agave madure. Una vez que las plantas del agave están maduras, se inicia el proceso de cosecha, conocido tradicionalmente como jima. Que consiste en cortar las hojas de la planta, para dejar únicamente la cabeza o corazón del agave, también llamada piña.



Cocción


Durante la cocción de las piñas los carbohidratos complejos se convierten en azúcares simples y se ablandan las fibras para facilitar la extracción de los azúcares para la fermentación. Tradicionalmente, la cocción se hacía en hornos de ladrillo o mampostería que funcionaban por inyección de vapor, en un proceso que duraba entre 50 y 72 horas. Actualmente, se realiza en tanques de acero conocidos como autoclaves. La capacidad hermética de este equipo reduce el tiempo de cocción, que ahora toma entre ocho y catorce horas.



Molienda


Una vez cocidas, las piñas son cortadas en pequeños trozos que se prensan para extraer el jugo del agave, llamado mosto fresco. El proceso se lleva a cabo mediante trenes de molienda de varias etapas, que obtienen el mosto ayudados por un proceso de inyección de agua. Las mieles extraídas son capturadas en depósitos y transportadas por tuberías a las tinas de formulación (para la elaboración del tequila) o de fermentación (para la elaboración del tequila 100% de agave), según sea el caso.



Fermentación


Antiguamente, la fermentación se hacía en grandes recipientes de madera. Hoy en día el proceso se lleva a cabo en tinas de acero inoxidable, donde se vierten las mieles y se agrega agua, levaduras y nutrientes. El mosto vivo en plena fermentación es efervescente, y su movimiento cesa cuando las levaduras terminan de convertir el azúcar en alcohol y otros productos. En ese momento se acostumbra decir que “el mosto está muerto”.



Destilación


Normalmente se realiza en alambiques de cobre o acero inoxidable, o incluso en torres de destilación continua. En la elaboración del tequila son necesarias dos destilaciones. El tequila que se recibe de la primera destilación se llama “tequila ordinario”, y tiene una graduación alcohólica de alrededor de 20%. Con la segunda, se incrementa la riqueza alcohólica y se eliminan los productos indeseables, con lo que se obtiene el tequila blanco, una bebida transparente y pura.



Añejamiento


El tequila blanco se deposita en pipones o barricas, donde la bebida madura un tiempo variable, según el tipo de tequila que se desea obtener. Para los tequilas reposados, añejos y extra añejos, necesariamente deben utilizarse barricas con una capacidad máxima de 200 litros, que se guardan en bodegas durante el periodo de maduración. Las barricas en las que el tequila se madura suelen ser de roble blanco, americano o francés, lo que da a la bebida su color dorado.



Embotellado


Para garantizar la calidad de este fino destilado, la Norma Oficial Mexicana (NOM) estableció en 1994 que un tequila 100% de agave debe ser envasado de origen, lo que quiere decir que debe ser embotellado en la planta que controle el fabricante y que debe estar ubicada en la zona de denominación de origen.